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Lady Gaga no podrá celebrar el concierto que tenía programado en Yakarta para el próximo 3 de junio después que los radicales indonesios mostrasen su oposición al espectáculo por "representar la fe de Satán", indicaron medios oficiales. El portavoz de la Policía indonesia, Boy Rafli, informó hoy de que le ha sido denegado a la artista el permiso para celebrar su espectáculo en Indonesia, dentro de su gira mundial "Born this way". La Policía ha tomado esta decisión después de que los grupos islámicos más extremistas del país asiático criticasen la forma de vestir y la "provocación" que representa la diva norteamericana. Algunos políticos se han mostrado en contra de la decisión, porque "si se atreven a cancelar conciertos con una ideología liberal y capitalista como Lady Gaga, también deberían ser firmes contra la demostración de ideologías de Oriente Medio", dijo Ahmad Basah, miembro de la comisión de asuntos legales del Parlamento. Basah criticó con estas declaraciones la influencia que tienen en el país los grupos islámicos más radicales, a pesar de que la mayor parte de los indonesios son musulmanes moderados. El Frente de Defensores del Islam (FPI), una organización radical indonesia, adelantó la semana pasada que sus miembros tenían previsto acudir al aeropuerto internacional de Yakarta cuando llegase la cantante para impedir que actuase en la capital. En caso de que la primera táctica fracase, avanzaron que se infiltrarían entre los espectadores del concierto para ahuyentarlos. Unas 60.000 entradas ya han sido vendidas para el concierto que Lady Gaga iba a ofrecer en el estadio Bung Karno de Yakarta, el mayor por capacidad de su gira asiática. Alrededor del 85 por ciento de los 240 millones de habitantes de Indonesia profesa el islam.
El jefe del partido neonazi griego Amanecer Dorado, que consiguió su escaño en los comicios del 6 de mayo, negó la existencia de las cámaras de gas nazis en una entrevista concedida a la televisión, lo cual provocó una protesta del gobierno en un país donde el negacionismo no es un delito. "¿Auschwitz, qué Auschwitz? Yo no he ido. ¿Qué ocurrió allí? ¿Usted estaba allí?", preguntó Nikolaos Michaloliakos, según el video de una emisión difundida por la cadena Mega. "No hubo ni hornos, ni cámaras de gas, es una mentira", agregó el dirigente. También dijo haber "leído muchos libros que ponen en duda la cifra de seis millones de judíos" exterminados por los nazis. Es la primera vez desde las elecciones que Michaloliakos hace públicamente declaraciones negocionistas. Aurora Dorada obtuvo el 6,9% de los votos (21 diputados) en un contexto de cólera de los griegos frente a la austeridad, que también aviva sentimientos xenófobos. Su jefe también reiteró que considera a Adolf Hitler "una gran personalidad histórica del siglo XX". "Yo no digo ‘heil’ (grito de consigna durante las manifestaciones nazis) simplemente porque es algo que se dice a alguien que está vivo", respondió a un periodista que le preguntaba si mantenía el llamado a hacer el saludo nazi que había adoptado en 1987. Condena. El portavoz del gobierno saliente, Pantelis Kapsis, "condenó de la manera más categórica" estas declaraciones "que deforman la historia y constituyen un atentado brutal a la memoria de los millones de víctimas del Holocausto". Kapsis recordó que entre esas víctimas figuraban "decenas de miles de judíos griegos", en una poco común referencia oficial al destino de una comunidad cuyo exterminio por parte de los nazis se recuerda desde hace muy poco en los libros de historia. El Consejo de los judíos de Grecia pidió recientemente a "los dirigentes políticos, sociedad civil, comunidad de educadores e intelectuales que condenen y aíslen a las fuezas" del tipo de Amanecer Dorado.
Arabia Saudita ha ofrecido la suma de cuatro mil millones de dólares a los Hermanos Musulmanes por la liberación del derrocado presidente egipcio, Hosni Mubarak, según informó el sitio web del canal de televisión en lengua árabe Al Alam. El medio árabe sostiene que es el Guía Adjunto de los Hermanos Musulmanes egipcios, Jayat al Shater, quien reveló el lucrativo ofrecimiento del Rey Abdulah Bin Abdulaziz, por la libertad de quien fuera su socio comercial. “Esta decisión pertenece al pueblo egipcio”, dijo Al Shater, recordando que el antiguo régimen saqueó de forma sistemática la riqueza del país y por lo tanto sus líderes deben pagar el precio de la justicia. En el año 2011, cuando las protestas sociales invadieron Egipto y el pueblo reclamaba la salida del poder de Mubarak, Riad se opuso ferozmente a la caída de este régimen, como también lo hizo en Túnez, en apoyo al expresidente derrocado Zine El Abidine Ben Ali. Desde la detención y el inicio del juicio a Mubarak, Arabia Sautida ha solicitado su liberación, pero siempre ha obtenido como respuesta el rechazo de los egipcios. Días atrás, Riad anunció el cierre de su embajada en El Cairo y los consulados en las ciudades de Alejandría y Suez (norte), debido a las “manifestaciones y protestas injustificadas” frente a una de sus sedes diplomáticas y por las amenazas de las que presuntamente han sido víctimas sus representantes. La posición saudí es coincidente con la del Estado de Israel, que en 2011 pidió a la comunidad internacional preservar la estabilidad del régimen de Hosni Mubarak y autorizó el despliegue de 800 soldados egipcios en la Península del Sinaí para evitar la entrada a Egipto de fuerzas extranjeras. Las protestas surgieron en Egipto en la plaza de Tahrir, en El Cairo, después de levantamientos similares en su vecino Túnez, y concluyeron con el derrocamiento de Hosni Mubarak, después de permanecer casi tres décadas en el poder.
Las protestas de musulmanes ha provocado el cierre de los tres lugares de culto cristianos en la provincia de Aceh, la única provincia de Indonesia, donde la sharia (ley islámica) está vigente. El movimiento radical argumenta que las iglesias eran ilegales y han exigido – bajo amenaza – la intervención de las autoridades. A pesar de ser una zona mayoritariamente musulmana, la provincia de Aceh se ha caracterizado siempre por un “espíritu de tolerancia” y este es el “primer caso” de una intervención de las autoridades contra lugares de culto de la minoría cristiana. Las autoridades cerraron los tres edificios cristianos en Aceh: la Iglesia Católica en Napagaluh, Singkil, un sub-distrito de París Danau, la iglesia evangélica Gereja Kristen Pakpak Dairi, y la Iglesia Napagaluh de St. Paul, en el pueblo de Lae Balno. Un funcionario del distrito de Singkil explicó que conforme a la ley carecen de un permiso de construcción (IMB, Izin Mendirikan Bangunan). El cierre es el resultado de una larga serie de protestas promovidas en los últimos tiempos, por los movimientos islámicos en la zona. Entre ellos el Foro de los musulmanes Singkil, que denuncia la “proliferación” de iglesias cristianas en la región. En particular, señalan con el dedo a la construcción de 27 casas de oración, cuando, de acuerdo a un “acuerdo de consenso” alcanzado en 2001 entre cristianos y musulmanes, el número esperado es de sólo una iglesia permanente. La Iglesia Católica Napagaluh dentro de la jurisdicción de la parroquia de Manduamas Tumbajae, pertenece a la diócesis de Sibolga, sufragánea de la archidiócesis de Medan (Sumatra). Agencia del PIME ha contactado con los líderes locales de la Iglesia que, por ahora, no tienen intención de hacer comentarios o emitir un comunicado sobre el asunto.
Un hombre congoleño, apuñalado en el metro de Moscú. Una joven musulmana, golpeada por tres adolescentes que le dijeron que se marchase de su ciudad, Kondopog. Pero quizás el ejemplo reciente de violencia racial más impactante en Rusia ha sido el asesinato del activista musulmán Metin Mekhtiyev, que murió por las cuchilladas recibidas en el cuello y la cara a las puertas de su casa en el centro de Moscú a principios de abril. La Policía dice que el motivo fue un robo, ya que su teléfono móvil, el dinero y las llaves habían desaparecido. Pero la brutalidad del crimen apunta hacia un ataque por motivos raciales, dice Vera. Alperovich, experta en extremismo del centro Sova de Moscú. La xenofobia está aumentando en Rusia, especialmente contra los trabajadores inmigrantes de Asia central y del norte del Cáucaso, en donde el desempleo es galopante. Las encuestas muestran lo extendido del problema. Uno de cada cinco rusos está de acuerdo con el eslogan “Rusia para los rusos”, al tiempo que el 43 por ciento de los encuestados consideran que cualquier medida que se adopte para proteger “a su gente” está bien, según un trabajo realizado por el profesor Mark Ustinov, de la Higher School of Economics de Moscú. Casi el 70 por ciento de los rusos tienen sentimientos negativos hacia la gente de otra etnia, según la investigación de Ustinov. El creciente flujo de trabajadores inmigrantes (entre 13 y 14 millones al año, según algunos cálculos), la mayoría de ellos temporeros de ex repúblicas soviéticas pobres como Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán, exacerba las ya tensas relaciones raciales y étnicas en Rusia. Rusia es el segundo país del mundo, después de EEUU, en llegadas de inmigrantes. Muchos rusos temen que los recién llegados les quiten los puestos de trabajo, las ciudades y eventualmente el país. Estos son los motivos que parecen estar detrás de una serie de ataques a extranjeros a lo largo del país, y al aumento en la popularidad de los eslóganes políticos racistas. “Dejad de alimentar al Cáucaso”, una consigna acuñada este invierno por el activista anti corrupción y bloguero Alexei Navalny, logró un gran eco entre la población. El número de ataques violentos a los extranjeros que no son blancos llegó a su máximo en 2007, cuando llegaron a ser asesinados 5 cada mes. Esa cifra ha disminuido significativamente. Desde el inicio de este año 32 personas han sido atacadas y dos han muerto por actos xenófobos y racistas en Rusia, según el centro Sova. El número real de ataques es probablemente mucho mayor, sin embargo, ya que la mayoría de ellos no se denuncian, según Tanya Lokshina, vicedirectora de la oficina en Moscú de Human Rights Watch. “Si los vecinos atacan a un trabajador uzbeco en una zona industrial a las afueras de Moscú, la Policía probablemente no va a investigar el caso con seriedad”, afirma. “Y el uzbeco probablemente no denunciará el ataque. O bien porque no sabe cómo hacerlo o, Dios no lo quiera, porque no tiene documentación”. Las fuerzas de seguridad han aumentado las detenciones por los delitos xenófobos en los últimos tres años, especialmente después de que unas masivas peleas racistas en diciembre de 2010 en la plaza Manezhnaya generasen una amplia indignación popular. La mayor parte de las bandas nacionalistas violentas rusas han sido liquidadas, y sus líderes estarán encarcelados durante décadas. A principios de abril cinco miembros de un grupo nacionalista fueron condenados a cadena perpetua por matar a 27 personas, además de otros delitos.
El pasado septiembre un empresario nacionalista fue condenado a nueve años de cárcel por varios cargos, incluyendo el diseño y promoción de un juego online que exigía a los participantes matar a un barrendero inmigrante y a un agente de policía para alcanzar un nivel más alto. Para ganar la partida, los jugadores tenían después que matar al abogado pro derechos humanos Stanislav Markelov, que fue asesinado en 2009 en Moscú. Las detenciones han disminuido el nivel de los ataques violentos. Pero la actitud xenófoba continúa. Una camarera rusa de piel pálida y ojos azules se echó a reír cuando dos africanos bien vestidos entraron en un restaurante de gama alta de Moscú frecuentado por extranjeros, según pudo ver una periodista de GlobalPost. La camarera se dio la vuelta y le comentó a otra compañera, una morena de tez oscura. “Tu gente ha entrado”, le dijo. “Yo soy blanca. Tú te pareces más a ellos”, le dijo la rubia, señalando hacia el pelo y piel de su colega. Algunos están explotándolo para lograr ventaja política. Los inmigrantes no se están integrando en la sociedad eslava, sostiene Dmitry Demushkin, líder del grupo nacionalista de ultraderecha Russkiye. Pretende registrar en un futuro próximo el Partido Nacionalista, asegura. “Están haciéndose con determinados sectores, los mercados callejeros, la limpieza de las calles. Por supuesto que a la gente no le gusta”, dice. Su grupo pretende defender los intereses de la etnia rusa y de quienes han vivido históricamente en el territorio de la Federación Rusa, explica Demushkin. Russkiye está en contra de la violencia contra los inmigrantes, aclara. En lugar de ello, Demushkin propone endurecer las condiciones laborales en Rusia para los trabajadores extranjeros, de manera que no les atraiga la idea de inmigrar. Sus propuestas incluyen acabar con la corrupción y con el “monopolio” de algunos grupos étnicos en determinados sectores. Demushkin cree que su partido se convertirá en una fuerza poderosa en un futuro cercano, especialmente ahora que los nacionalistas están haciéndose más fuertes a lo largo de Europa.
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Aunque seamos de la misma ciudad que él …
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