Allah Bachaya se ha entregado a la policía de Rohilanwali después de asesinar a hachazos a su hermana para "preservar el honor familiar", pero confía en que será liberado en cuestión de días. Bachaya dijo durante su arresto el sábado después de matar a Alina (nombre de la víctima ha sido cambiado para proteger su identidad ) que atacó a hachazos su hermana por una supuesta baja moral. Le dijo al The Tribune Express que estaba seguro de que su cuñado se retiraría del caso, ya que era una cuestión de honor familiar. "Tuve que matarla porque trajo la desgracia al nombre de la familia", dijo Bachaya. "Se había convertido en una molestia. No siento remordimiento por mis acciones. Yo soy el respaldo de la familia. Ellos estaban a favor de mi decisión de matarla", dijo. Bachaya dijo que Alina * se había fugado más de una vez con diferentes hombres de la vecindad y dijo que ella había vuelto a casa después de pasar tres días con un hombre. Alina, de 25 años, estaba casada con Muhammad Akhtar. La pareja tuvo tres hijos. Akhtar, que es querellante en la FIR contra Bachaya, dijo al Tribune que si bien había presentado una denuncia en el asunto podría retirarla en pocos días. "Yo creo que él (Bachaya) no ha hecho mal. Nada está por encima de honor", dijo. "Yo presenté la denuncia para que la policía estuviera informada del asunto. No pienso en el enjuiciamiento de él (Bachaya)", dijo. Dijo que pronto informaría a la policía por escrito que él había perdonado a los sospechosos. "Cuando volvió a casa el sábado, me senté con ella y traté de hacerle entender las consecuencias de sus acciones, pero ella seguía desviando del tema", dijo. Más tarde, dijo, Bachaya llegó a su casa buscando a Alina, y después de una discusión, Bachaya atacó a Alina con un hacha, cortándole las dos piernas y murió mientras era trasladada al hospital.
"Pensé que era el final, que iba a morir". Con esas palabras, Natali Maschiah relata al diario israelí Haaretz lo que sintió al ser insultada y golpeada el martes por una docena de judíos ultraortodoxos, cuando se aprestaba a colocar un afiche publicitario de su compañía de apuestas en una pared. La mujer, quien resultó herida levemente en una pierna y un ojo, explicó que de un momento otro se vio rodeada por varios fanáticos religiosos, quienes comenzaron a insultarla y, cuando ella arrancó hacia su automóvil, la atacaron con ladrillos, mientras rajaban los neumáticos de su vehículo y destrozaban el cristal del vidrio de la ventana trasera. "Nunca me había pasado esto. Nunca imaginé que judíos quisieran agredir a una judía. He pasado mucho miedo esperando la llegada de la policía y lo que tengo claro es que no volveré a ese barrio", afirmó Natali a medios locales. La agresión ocurrió en Beit Shemesh, una ciudad cercana a Jerusalén, poblada por un gran número de fanáticos religiosos que consideran que tiene que existir una estricta segregación entre hombres y mujeres en sus barrios y espacios que usan habitualmente, como los autobuses. De hecho, esta no es la primera vez que ocurre un incidente allí. El mes pasado, una niña de ocho años fue acosada, escupida y llamada ramera, cuando se dirigía a su escuela ubicada en las cercanías de un barrio ultraortodoxo, ya que no vestía de acuerdo a los estándares impuestos por estos extremistas religiosos. El drama de la menor despertó la ira de los judíos seculares, quienes desde ese día protestan recurrentemente en contra de la violencia y el machismo de los ultraortodoxos.
Un jeque salafista en Egipto emitió una fatwa donde prohíbe comprar [o conducir] un vehículo Chevrolet, declarándolo "haram" porque el logo de la marca americana se parece a la cruz cristiana. En el vídeo a continuación, el destacado presentador de televisión egipcio Amr Adib toma a broma la fatwa del jeque, diciendo: "Hemos llegado a un lugar muy extraño con estas cosas". "Estos coches han existido por más de un siglo, y sólo ahora te diste cuenta que hay una cruz en él?" Adeeb también señala que el coche no se usa o se presenta como una forma de iconografía religiosa: "No tenemos la masa para ello? ¿Rezamos por él?" y su invitado interviene con un comentario acerca de la naturaleza egoísta de la propia fatwa:" ¿Como si la gente que vino con el logotipo hubieran pensando en que queríamos poner este logotipo especial en el coche justo para ofendernos?". El presentador de televisión llega a la conclusión: "Con todos los problemas que tenemos en Egipto, les preocupa esta cruz? … Estamos llamando a la unidad del país y luego sacan una fatwas de esta manera?". Por cierto, en realidad hay algunas teorías dando vueltas sobre el simbolismo detrás del logo de Chevrolet. Una historia común es que el cofundador de General Motors, William C. Durant, copió el diseño de una pantalla que vio en un hotel parisino. Pero el historiador Ken Kaufmann dice que el logotipo se basa realmente en la iconografía utilizada por el anuncio de la Southern Company. De cualquier manera, por lo general son emblemas de marketing, de los cuales hay muchos ejemplos en diferentes logotipos corporativos.
Para el judaísmo ortodoxo, ¿las mujeres tenemos derechos? Es una pregunta que me he preguntado frecuentemente en los últimos meses. O por decirlo en forma diferente, ¿donde terminan los derechos de los hombres y donde empiezan los míos?
Ante lo que estamos viendo últimamente o tal vez no tan últimamente, sino que ahora se conoce más que antes, uno se cuestiona porque si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, hombres y mujeres, la discriminación contra la mujer en ciertos círculos religiosos y ultra religiosos sigue aumentando. Las noticias son cada vez más preocupantes. Comenzó hace unos años con la agresión a mujeres religiosas que rezaban y cantaban en el Kotel. Ahora aparecen carteles no solo en Mea Sharim, en Beit Shemesh, y otros lugares de Israel, sino también en la diáspora, por ejemplo en Brooklyn, Nueva York (escritos en yidish), prohibiendo a las mujeres judías caminar por la calle principal, o indicándoles que si ven a un hombre religioso caminando hacia ellas deben hacerse a un lado y dejarlo pasar. En los ómnibus que recorren los barrios religiosos, exigen que las mujeres se sienten atrás, como en plena discriminación contra los negros en los Estados Unidos, so pena de ser atacadas, insultadas, salivadas, etc. La fundamentación, según me explicaba un Rabino es que si los hombres se sientan atrás y las mujeres adelante, igual las ven, y los hombres judíos “no pueden desperdiciar semen” Suceden situaciones que nos resultan totalmente inconcebibles. Hace poco tiempo la Dra. Channa Maayan fue galardonada por su libro sobre enfermedades genéticas propia de los judíos, y por tanto invitada a recibir el premio en el Ministerio de Salud. No solo no pudo sentarse al lado de su esposo durante el acto, porque la sala estaba segregada, sino que fue informada que no podría subir al estrado a recibir su premio, que lo recibió un colega hombre, porque no se permitían mujeres en el estrado. Es incomprensible también que dos jóvenes adolescentes ultra ortodoxos, de no más de 15 o 16 años, se nieguen en un avión a sentarse al lado de una mujer de mas de 70, como me pasó en un vuelo de El Al, que se atrasó 30 minutos en salir, porque los chicos no se querían sentar al lado de una mujer. Que a chicos adolescentes de 15 o 16 años, les pudiera pasar pensamientos “pecaminosos” por sentarse al lado de una mujer que podía ser su abuela, o hasta bisabuela, no parece tener mucha lógica. Es cierto que se les podía cambiar de lugar, y asi se hizo, pero no podemos dejar de pensar que es una cuestión de principios. Sentarse al lado de una mujer es un pecado? ¿Qué educación de convivencia pacífica y respetuosa del prójimo están recibiendo estos chicos? Porque no me cabe duda que es un problema de educación. Así les fue enseñado, así fueron educados, ni el más mínimo contacto físico ni visual con las mujeres. Creo que el tema se está llevando a extremos fundamentalistas que no coinciden con lo que siempre me enseñaron: que el judaísmo está basado en una ética y una moral que nos hace “mejores” que el resto del mundo. Y uno tiene la sensación no solo que las mujeres somos ciudadanas de segunda, sino que debemos estar contaminadas con alguna peste muy contaminante, y por eso no podemos estar a la vista de los hombres. Hemos preguntado a rabinos y a estudiosos de la Torah el porqué, cual es la razón. Siempre la respuesta es similar. Para que los hombres no se distraigan, para que no tengan pensamientos pecaminosos. Entonces llegamos a la conclusión que los hombres judíos muy religiosos con solo ver a una mujer en la calle o en el ómnibus se le cruzan “pensamientos pecaminosos” por la mente. ¿Es que no nos pueden ver simplemente como una persona, una amiga, una vecina? Porque si fuese realmente un problema de TODOS los hombres, las mujeres tendríamos que salir siempre acompañadas de lo contrario cualquier hombre se nos abalanzaría para violarnos. Llegan al extremo, de escupir y llamar “shikse” y otras palabras agraviantes a una niña religiosa de siete años caminando hacia el colegio porque a su criterio la pollera no es lo suficientemente larga. Y me pregunto, ¿esto les puede llegar a producir “pensamientos pecaminosos”? ¿No es esta una situación que entra en la clasificación de “perversión” y no en el “respeto a la Torah? Por otro lado resulta inconcebible que en una sociedad civilizada y democrática, como es Israel se tolere el escupir, el abuso verbal y las amenazas de violencia hacia otra persona. ¿Que pasa con nuestros estudiosos de la Tora? ¿Acaso la Tora no dice ama a tu prójimo como a ti mismo, entonces, porque son justamente ellos quién están levantando barreras de odio e intolerancia? ¿Acaso no criticamos a los islamistas que obligan a las mujeres a usar el burca? ¿Tenemos que usar también las mujeres judías el burca para que a los hombres no se les crucen “pensamientos pecaminosos”? Y es de notar que ya hay un grupo de ultra ortodoxos en Jerusalem cuyas mujeres van vestidas de negro, con la cara tapada y guantes. En Israel se está viviendo un clima totalmente diferente al que estábamos acostumbrados quiénes visitamos al país dos o tres veces por año.. Se está convirtiendo en un país cada vez más segregacionista. Y lo más lamentable es que no vemos que se estén tomando medidas acordes con el problema. No se ha escuchado a los Rabinos levantar su voz contra esta discriminación, ni tampoco el gobierno está haciendo mucho. Es cierto que hay dictámenes de la Suprema Corte de Justicia en contra a la segregación en los ómnibus, o que no se puede cerrar una calle a las mujeres, pero lamentablemente la situación no esta realmente revirtiéndose, y no siempre las los decretos se acatan. Y es tema preocupante por el enfrentamiento que produce dentro de la propia sociedad israelí. Ya no son solo los “indignados”, estos actos puede llevar a un duro enfrentamiento entre la sociedad civil laica y los haredim, que están interpretando la Tora y la Halaja en términos que son inaceptables para gran parte de los israelíes y de los judíos en general. Esta situación nos lleva a plantearnos un tema que básico para el judaísmo actual, que Israel queremos. Un país democrático o un país teocrático como Irán. Muy pronto la sociedad israelí, y los judíos del mundo tendrán que enfrentar este dilema, tomar decisiones y actuar en consecuencia. Hay cosas que definitivamente no se pueden tolerar ni aceptar en el mundo de hoy.
* Nacida en Montevideo. Es Profesora de Inglés, Licenciada en Lingüística y Doctora en Educación (PhD.) En el aspecto laboral, ha sido Profesora de inglés en diversas instituciones y ayudante en la Cátedra de Traductorado de Inglés de la Universidad de la República. Traductora en organismos de las Naciones Unidas por más de 12 años, entre otras el PNUMA, (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y el Centro de las NNUU para los Asentamientos Humanos (HABITAT) con sede en Nairobi, Kenya. En el ámbito comunitario es su segundo período como Vice Presidenta del Congreso Judío Mundial. Fue Presidenta del Consejo Internacional de Mujeres Judías, institución en la cual ocupó el cargo de Vice Presidenta, y Presidenta del Comité Regional Latinoamericano entre otros.